Hace ya casi 20 años la escritora venezolana Violeta Rojo visitó por última vez la isla de Cuba. En un Festival de Cine de La Habana presenció una escena que después inspiraría lo que llaman una micro-ficción, y que le dio la oportunidad de dar un poco de luz sobre la violencia contra la mujer usando la literatura. “Esta era una pareja muy joven que discutía. ¡Él pegaba unos gritos horribles! Y le dio una bofetada a ella. Yo pregunté a los compañeros con los que estaba ‘¡¿vieron eso?!’, pero no dijeron nada. En el lugar habían más de 200 personas, pero nadie se dio cuenta”.

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Dos películas se titula el texto que resultó de esta experiencia, publicado junto a otros 101 escritos en el libro ¡Basta! Cien mujeres contra la violencia de género, editado por Fundavag Ediciones y en el que Rojo también participó como compiladora, junto a Virginia Riquelme y Kira Kariakin.

La obra recopila desde micro-relatos como los de Rojo hasta poemas. La escritora Gisela Kozak reta a uno de sus alumnos en Vieja loca para que perciba el sentido despectivo que encierra tal frase, mientras que Jacqueline Goldberg, con una larga trayectoria como poeta, cuestiona las consecuencias a largo plazo de las agresiones en Llaves; y Oriette D’Angelo, ganadora del Premio de Autores Inéditos de Monte Ávila Editores mención Poesía 2014, gira en torno la frase “ser poco hombre” en A los hombres no les gustan las mujeres rotas.

“Un gran valor que tiene el libro es la diversidad. Abarca un gran universo de personas: mujeres casadas, con hijos, jóvenes. Además, no es amarillista y, aunque no todas las autoras han publicado antes, tiene mucha calidad”, dice Victoria Benarroch, quien participa en el proyecto con el poema 1.

Si bien la discriminación y la violencia de género no solo tiene que ver con agresiones al sexo femenino, Kariakin aclara que “la mayoría de estas autoras escribió sobre niñas y mujeres. Creo que una o dos lo hicieron sobre transgéneros, entre ellas Nina Dotti (artista conceptual). Ellas estaban en total libertad de interpretar el tema. Creo que ahí hay también un pequeño muestreo de lo que preocupa a estas escritoras, que es desde lo femenino”. Y no es una inquietud infundada. Solo durante los primeros 166 días de este año fueron asesinadas 516 mujeres, según un reporte del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas.

En 2011, un grupo de escritoras en Chile publicó en ese país el primero de estos libros. “Pía Barros (una de las autoras chilenas) se comunicó conmigo y me dijo que no descansaría hasta ver una edición en cada país de la región”, relata Rojo. “Me preguntó quién podría encargarse del proyecto en Venezuela y le dije ‘yo me ocupo’. Así empezó el asunto”.

Una vez terminado, “a principios de 2014, nos dimos cuenta de que era un problema editar en Venezuela”. Kariakin añade que no solo era un tema delicado para algunas editoriales, sino que “la crisis del papel lo empeoró todo”. Pero no dejaron de tocar puertas. Desde la perspectiva del enfoque, “yo creo que contribuyó el hecho de que ninguna de las tres compiladoras es activista en el tema”, opina la autora de Obra. “Quizá en ese sentido lo asumimos con ojos más frescos. Lo enfrentamos como un desafío literario”.

La poesía y el relato sirven “para revelar y poner en el tapete la tragedia”, dice Yoyiana Ahumada, dramaturga y autora de Seca. “Me parece que este libro viene a sacudir y a tocar temas difíciles, pero desde la belleza del horror. Le da esa forma artística para que el dolor de otros llegue. Hay mujeres que no son capaces de expresarlo en este instante”.

Durante la impresión de la publicación “una de las escritoras falleció. Daniela Francis”, revela Kariakin. “Ella fue víctima de maltrato cuando era niña, algo que la marcó. Al menos dejó sus sentimientos al respecto en esta obra. En todas las presentaciones la recordamos”.

Fuente: http://www.eluniversal.com/